se comparan el Sol, situado a la izquierda, y una enana blanca, representada por el punto situado a la derecha

Las enanas blancas

Las enanas blancas representan el estadio final de la evolución de las estrellas de masa inicial baja: son estrellas muy pequeñas y compactas que giran muy rápidamente. Para dar una idea de sus dimensiones, en la figura se comparan el Sol, situado a la izquierda, y una enana blanca, representada por el punto situado a la derecha. Se nota enseguida cómo su radio, mucho menor que el de una estrella normal, es comparable al radio de un planeta como la Tierra.

¿Cómo se forma una enana blanca? Después de la fase de gigante roja, cuando en el núcleo de la estrella casi todo el helio se ha transformado en carbono, la estrella no produce ya suficiente energía para bloquear la contracción gravitatoria, el equilibrio se rompe de nuevo y la estrella va así hacia un rápido colapso; en consecuencia las capas externas vuelven a empujar sobre las más internas, provocando un aumento de la presión y de la temperatura del núcleo. Con ello la temperatura podría alcanzar valores tales que iniciaran la transformación de los átomos de carbono. Pero si la masa de la estrella es inferior a un cierto límite crítico, igual a una vez y media la masa del Sol, aproximadamente, las capas externas no son suficientemente pesadas para permitir que la temperatura interna alcance tales valores; la transformación de los átomos de carbono, por tanto, no puede ocurrir.

Por otra parte si no se inician las reacciones que parten del carbono, no se desarrolla de nuevo energía y, por tanto, presión hacias las capas más externas. En consecuencia el colapso de la estrella continúa hasta que se ve obligado a detenerse ya que las partículas no pueden acercarse más unas a otras. Se alcanza ahora un nuevo equilibrio estable pero en el núcleo no se produce más energía: la estrella se ha convertido en una enana blanca y está destinada a enfriarse progresivamente.

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