la forma típica de una onda tal como la modelizan los físicos

La luz y su propagación

En el Universo se encuentran muchos cuerpos que espontáneamente producen energía y la emiten al espacio bajo forma de luz. Un ejemplo lo constituyen las estrellas, entre las cuales se halla nuestro Sol.

La luz está constituída por ondas electromagnéticas de una gama particular de frecuencias que viajan por el espacio a la máxima velocidad permitida en la naturaleza, unos 300000 kilómetros por segundo: en otras palabras, recorren en un solo segundo la misma distancia que un hombre recorrería caminando ininterrumpidamente ¡durante 9 años!

En la figura hemos representado la forma típica de una onda tal como la modelizan los físicos. Si pudiésemos caminar sobre la onda, tendríamos la impresión como de caminar por el desierto: nuestro recorrido es de hecho un contínuo alternarse de dunas, es decir, pequeñas colinas de arena y, por tanto, resulta en un continuo subir y bajar. En el caso de la figura, todas las dunas poseen la misma altura y entre una y la otra siempre hay la misma distancia. Esta distancia constante entre dos dunas o, hablando más en general, entre dos picos, es llamada longitud de onda.

En el caso de las ondas electromagnéticas, las longitudes de onda poseen valores muy diversos: se va de hecho desde longitudes de onda miles de millones de veces más pequeñas que un centímetro, es decir miles de millones de veces más pequeñas que la longitud típica de la uña del dedo meñique, hasta longitudes de onda millones de veces más grandes que la uña. El ojo humano, sin embargo, no percibe todas las radiaciones electromagnéticas, sino solamente aquéllas cuya longitud de onda está comprendida dentro de un intervalo realmente muy estrecho, como viene mostrado y explicado en el ejemplo de la próxima página.

 

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